Joan costa, en «La Esquemática» se pregunta:
«¿Cómo se puede representar visualmente la riqueza del mundo y dominar lo que es invisible?»
El plantea que la eficacia se da por una cuestión de buen diseño, refiriéndose a la construcción narrativa (información gráfica que se puede comprender claramente); lo cual consiste en comunicar las ideas y fenómenos complejos con la mayor claridad, precisión y capacidad de convicción, trasmitiendo la mayor cantidad de datos, con la menor cantidad de gráficos posibles.
Resolviendo todos estos planteos, la información trasmitida, se decodificara por el destinatario en un tiempo mínimo y sin esfuerzo, y el mensaje llegara como lo planteo el emisor.
Estéticamente, los esquemas portan dos valores universales: su dimensión semántica (lo que la imagen «dice»): lenguaje hablado y escrito; y su dimensión estética («como» lo dice), que es el propio producto irreductible de la analogía abstracta trasformada gráficamente. En los esquemas, el color, variables tipográficas, sensualidad de las texturas, los volúmenes, perspectivas, luces y sombras son valores también semánticos y no solos estéticos, factores movilizadores de la sensibilidad, y por esto mismo, elementos que constituyen el conocimiento.
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