Si hablamos de tipografía, la misma tecnología que nos permite ampliar o disminuir desde el cuerpo deseado, cambiar los pesos visuales con extrema fidelidad, nos ha permitido también mutar las formas de las letras en cualquier dirección. La flexibilidad tipográfica ha desembocado en una literal flexibilidad de los tipos. Esto da comienzo al diseño de una tipografía creativa.
Como tipografía creativa definimos a aquella que subordina la forma sobre la función; pero esta forma, adquiere una función diferente de la tipografía convencional: se convierte en una especie de metáfora visual, realizando una intervención gráfica en los signos de modo que comuniquen desde su representación formal. Esta metáfora visual puede aplicarse en composiciones con soporte impreso, digital o digital audiovisual.
A su vez de la intervención gráfica, se pueden aplicar ilusiones visuales con el fin de crear nociones de distancia, contraste, movimiento, profundidad y dirección, aumentando las posibilidades de atraer al espectador, efectivizando la comunicación.
Esta ilusión visual se construye a través del punto, la línea, el plano, el tono y la textura, construyendo este lenguaje expresivo que sigue los principios del diseño basados en las leyes de la composición visual: relación, transición, repetición, oposición, prioridad, posición, equilibrio, contraste y ritmo. Como resultado, se produce una traslación del lenguaje verbal al lenguaje visual en el que interviene la retórica de la imagen.
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